De mis ojos van brotando lágrimas al sentir que no me
abrazas del mismo modo, que rechazas mis caricias y aborreces mis palabras...
Poco a poco mi corazón sangra al sentir que ya no me amas. ¿Por qué no terminas este sufrimiento permitiendo que me desangre? Deja de querer sanar la herida, deja de querer detener esta agonía que lo único que haces es que duela más y que este dolor sea insoportable. Déjame morir con el recuerdo de un lindo amor y no con el sabor amargo del irremediable adiós. Déjame morir que es el único remedio para este dolor. Déjame de una vez, se libre y anda por ahí, descubre tú verdadero amor y que mi dolor no sea para ti una atadura, se feliz...
Yo ya estoy cansada de sostener tu mano y que al tener la
mía en la tuya la dejes caer, de rogar por una caricia, de mendigar por un te amo,
de derramar lágrimas que para ti son simple agua y no una señal de verdadero
dolor. Ya me cansé de ser tu esclava, ya me cansé de esperar, ya me cansé de
soñar, ya me cansé...
Al pensar en el adiós mi voz se quiebra, mi garganta se
llena de angustia y mi ojos derraman dolor. Al pensar en no escuchar de tu
voz un te amo, ni un dulce amor, el no sentir más una caricia tuya en mi
rostro, tu corazón y el mío tocando el mismo son, sentir tu respiración en el
tapiz de mi cuerpo, percibir el olor de tu cuello, sentir tu ser con el mío,
dejarnos llevar por la pasión y no por la razón, hacer el amor y fundir nuestros
cuerpos en un mismo ser. Tengo miedo de dejar de ser tu y yo para
convertirnos en solo un individuo, tengo miedo de que encuentres a alguien más
y supere lo que fui yo, tengo mucho miedo de mí, de ti y de la soledad, miedo del olvido, miedo de cometer un error, miedo de no ser quien en verdad soy...
MIEDO.