Tócame pero
no me toques. Provócame y poséeme pero sin tocarme. Elévame a lo más alto del
placer humano pero te lo ruego no hagas contacto alguno con mi piel. Tu mirada
basta para aniquilar mi voluntad, imagina si tu piel roza la mía, me perdería
en un abismo interminable de sufrimiento pues nada sería ya suficiente para
saciar mi sed de ti. Concédeme esto, no quiero morir aún, regálame más tiempo
con tus ojos, tus labios, tu voz, tu olor. Después si la ansiedad es tanta, te
permitiré tocarme pero luego de eso no esperes verme viva, pues me fundiré con
el cielo, el mar, el aire para perderme y gozar del último momento de mi vida.

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